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El problema de jugar con Messi

Muchos saben cuáles son las consecuencias del abuso de la tecnología por parte de los niños, niñas y adolescentes. Brevemente podríamos enumerar: sedentarismo, sobrepeso y obesidad, enfermedades crónicas no transmisibles, alteraciones de la postura, trastornos visuales, problemas cognitivos, de la concentración, aislamiento social, etc.


Desde muy pequeños los chicos y chicas, tienen acceso a todo tipo de dispositivos y pantallas. Las consolas permiten controlar a los ídolos del fútbol, realizando acciones de juego con las habilidades de los propios cracks: patear, gambetear, correr, etc, con una hiperrealidad asombrosa. Por un rato sos Messi, Neymar, Mbappe, De Bruyne, Halland, Enzo o Julián…



En el mejor de los casos, será un estímulo para tratar de copiar en la vida real, las “skills” de los monstruos del fútbol, y seguramente aquellos que practican este deporte, y tengan la constancia, perseverancia y dedicación, se verán beneficiados. Porque los ayudará a progresar técnicamente, pero sus profesores o entrenadores, de todas formas, sabrán cuándo y cómo enseñarles los gestos específicos necesarios para practicar este deporte. Con lo cual, de una u otra forma, los chicos y las chicas futbolistas, alcanzarán, en definitiva, la competencia técnica.


Desde ya, ser Messi (“jugador de fútbol”), es una especie de divinidad, una bendición. Donde se combinan la genética, sus características físicas, su centro de gravedad bajo, una coordinación inigualable, una percepción e inteligencia deportivas increíbles, más su espíritu competitivo, su perseverancia, su constancia, su poder de resiliencia. Y a esto podríamos agregar ciertos valores familiares, deportivos, personales, que hacen de Messi, tal vez, el mejor jugador de la historia del fútbol.


Jordi Puntí, autor de “Todo Messi”; hace referencia a los conceptos que según Italo Calvino iban a definir el arte y la literatura del siglo XXI, y dice que sin saberlo también estaba hablando de “La Pulga”:

-Levedad

-Rapidez

-Exactitud

-Visibilidad

-Multiplicidad


Es decir, un VERDADERO GENIO.


Poniendo los pies sobre la vida terrenal, la gran mayoría de las niñas y los niños no tendrán las cualidades coordinativas de un jugador de elite mundial, ni tampoco el tiempo, ni oportunidades para desarrollar algunas de las habilidades que experimentan a partir del juego con la consola.


Por otra parte, en una actualidad, donde la falta de tolerancia a la frustración es un mal de muchos, la cual impacta negativamente en la perseverancia y la constancia, valores imprescindibles para progresar técnicamente; alimentará el círculo vicioso, convirtiéndolo en un tornado vicioso, cuyo resultado será sin duda la devastación del progreso de la motricidad, y seguramente alimentará el consumo de más y más juegos tecnológicos. Por supuesto, lejos del campo de juego y del potrero.


Entonces la única forma de parecerse a Messi será a través de las consolas, y de usar lo mismo que utiliza Leo: zapatillas, botines, camisetas, camperas, perfumes, autos, gaseosas, papas fritas, etc.


Con lo cual somos parte de un sistema de consumo de tecnología y bienes materiales, alejando a los niños, niñas y adolescentes del juego con el cuerpo, del desarrollo de las habilidades motoras y deportivas básicas, del movimiento como antídoto contra el sedentarismo y la obesidad, de la sociabilidad a través del deporte, del estímulo de la autopercepción y autoconfianza.


Está en nosotros, madres y padres, ofrecer una pantalla o una pelota.

De nosotros depende.


Lo cual me hace ser optimista, porque siempre vamos a querer lo mejor para nuestros hijos.


Dr. Santiago Kweitel

Médico Pediatra y Deportólogo




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