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Juegos Nacionales Juveniles Evita 2023

Cuando me preguntan por mi experiencia en los Juegos Nacionales Evita, empiezo a hablar, y no puedo dejar de emocionarme con las primeras palabras.


Ese sentimiento no sé si se debe a lo que representan estos juegos, lo que significan para tanta gente; o si el esfuerzo, la dedicación y la responsabilidad fueron tan grandes que me lleva a “aflojarme” después de tanta presión; o al compromiso y amor que le pusieron, una vez más, los profesionales de la salud de Argentina ante una contingencia; o TODO JUNTO.





Cuando el Dr. Martín Palmas, Director Médico de los Juegos, me convocó para ser parte, realmente, no tenía real dimensión de este evento deportivo. Y me encuentro con:

25.000 pibes y pibas de todo el país

Más de 70 sedes

Alrededor de 60 deportes


Esta modalidad de Juveniles constituye un programa de fortalecimiento del deporte formativo y la educación física de Argentina pero también, una plataforma para la educación de valores.

El trabajo en equipo, el esfuerzo personal, el respeto por el otro, la solidaridad, la capacidad de superación y el juego limpio se promueven en estos Juegos, con el fin de que cada participante pueda trasladarlos a su vida cotidiana.

Los Juegos Nacionales Evita son más que una competencia: son una oportunidad para disfrutar de una experiencia de vida que contribuye a la integración, la formación y la participación deportiva.


El entrecomillado es la descripción de la página de los Juegos, y todo es verdad, pero no llega a describir lo que verdaderamente pasa en Mar del Plata.


Te encontrás una ciudad hermosa como “La Feliz”, invadida por delegaciones compuestas por adolescentes y sus “profes”, todos con sus atuendos deportivos distintivos de cada provincia.

Colectivos, para aquí y para allá, trasladando chicos a sus respectivos deportes.

Familiares que acompañan en las tribunas, alientan, se emocionan.


La población deportiva es súper heterogénea, hay chicos y chicas con un potencial enorme, con una preparación propia de un atleta; y otros que tienen características más recreativas.

Algunos deportistas tienen elementos propios del deporte muy onerosos, por ejemplo, bicicletas del valor de un auto, y otros, con suerte, tienen lo básico. Pero todos conviven en armonía y con respeto.


Encontrás chicos que nunca habían salido de su provincia, y que por primera vez veían el mar… ¿Qué decir? Imagínatelo, nada más.


En mi caso particular, me tocó ser el Coordinador General de los profesionales de Campo de Juego. Esto significó convocarlos a través de la invalorable ayuda de AKD, COKIBA, ACMDBA y AATD, alcanzando más de 450 postulantes. Seleccionarlos (120 médicos, kinesiólogos y enfermeros en total). Organizar la logística y la distribución por deporte y sedes.


Este trabajo nos llevó más de 2 meses. Cuando digo NOS llevó, significa al equipo de Coordinadores: Dra. Julia Acosta, Dra. Alejandra Russo, Dra. Sol Elorriaga, Dr. Eduardo Kreimer, Dra. Mercedes Scarlassa (después se bajó por lesión, lamentablemente) y Dr. Luis Despósito.


Además de determinar la disposición de cada uno de los profesionales, de acuerdo al fixture, que se modificaba día a día, y de acuerdo al reconocimiento verdadero de las necesidades en cada campo de juego, porque una cosa es lo que suponíamos y otra con lo que nos enfrentábamos, teníamos que coordinar el transporte y las viandas de todos los agentes de campo junto a Baldur y a Gonzalo, dos personas increíbles que se brindaron al máximo para resolver todos los inconvenientes.


Dividimos todos las sedes en áreas y trabajamos en equipo para intentar recorrer y objetivar los requerimientos de cada deporte y cada lugar.


El staff profesional de CAMPO DE JUEGO realizó el abordaje inicial de patologías propias de la competencia, y de acuerdo a la complejidad de las mismas realizamos las derivaciones oportunas a través del Sistema de Emergencias, coordinado por Dr. José Cárdenas. En el CEF N1 se montó un Centro Médico con un área clínica (coordinado por Dra. Marcela Donoso) y otra traumatológica (coordinada por Dra. Julia Cornes).


Mas allá del abordaje de la patología deportiva, en estos Juegos los profesionales de campo debieron contener situaciones de orden emocional, ya que se trató de atender adolescentes que en la mayoría de las situaciones no tenían al lado a sus padres, con el temor y las preocupaciones que pudieran provocar “estar lejos de casa”.


Tuvimos la oportunidad de interactuar con los referentes de cada deporte, para consensuar la mejor cobertura posible. En la mayoría de los casos con un espíritu colaborativo y de resolución de contingencias y conflictos.


Creo que hemos realizado un buen trabajo, con algunos aspectos por mejorar para el futuro.

Los datos estadísticos generados serán una herramienta de gran valor para la coordinación de las ediciones siguientes.


En la fiesta de fin de Juegos, se percibió una alegría general, después de “haberlo dejado todo”, y se vieron risas y abrazos de amigos que parecían de toda la vida, pero NO, eran amigos de 6 días intensos, donde primó la empatía, la camaradería y la solidaridad del trabajo en equipo, algo únicamente vivenciable en un mega evento como los Juegos Nacionales Juveniles Evita.


Si tenés la posibilidad de vivir esta experiencia, aunque sea una vez, no dejes de hacerlo, lo vas a atesorar para siempre.


Dr. Santiago Kweitel.

Médico Pediatra y Deportólogo


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